¿Por qué no se está salvando a los animales cuando hay una catástrofe?

Los animales son los seres más débiles a la hora de afrontar una emergencia en un ambiente humano. Los domésticos y el ganado dependen de nosotros al 100% para alimentarse y poder salir de nuestras casas y granjas, los animales silvestres a menudo encuentran barreras físicas creadas por el hombre, vallas, cercados, etc. Depende de nosotros tomar las medidas para poder protegerlos y ayudarlos llegado el caso. Es nuestra responsabilidad, y es mucho más fácil de lo que mucha gente piensa.

Foto: Jorge París

Así que, de nuevo, ¿por qué no salvamos a los animales? Es una pregunta más que justa. España ha avanzado muchísimo en protección animal en los últimos años. Ha habido cambios impensables hasta hace bien poco en su aceptación en espacios públicos, acceso a centros hospitalarios, transporte público y medidas destinadas a su bienestar en granjas y zoológicos. Pero en algunos asuntos, como el abandono animal o las emergencias en la que hay implicados animales, seguimos suspendiendo.

Los servicios de emergencias españoles son excelentes. Siempre hay espacio para la mejora, y no se trata de hacer ninguna comparación con los países vecinos, pero en general, y en cada Comunidad Autónoma, el nivel es muy alto. Lo habitual es tener cuerpos policiales, bomberos, equipos de emergencias sanitarias (ambulancias), bomberos forestales (brigadas forestales, personal de medioambiente, etc.). Y en el apartado de voluntariado, Cruz Roja y Protección Civil.

Foto: Jorge París

 

Cada uno de estos cuerpos o servicios tiene unas competencias concretas, unas misiones específicas que cumplir. Por supuesto, si un policía o un bombero llega antes que la ambulancia y hay heridos, pueden aplicar primeros auxilios, pero cada cual tiene un trabajo que hacer, que sabe hacer perfectamente. Entonces, ¿cómo es que pueden trabajar juntos cuando hay una catástrofe? Porque las competencias de cada uno, así como el modo de trabajar en equipo viene determinado en las leyes que regulan sus funciones y en los Planes Territoriales de Emergencias. En ellos se detalla todo, desde en qué zonas pueden entrar unos y otros, quiénes se encargan de la logística, de las comunicaciones, quién manda en cada situación, cómo se evacúa a las personas, a dónde hay que llevarlas, etc.

Pero hay un asunto que no contempla ninguno de los Planes en España, y es la evacuación de los animales.

Al menos desde el año 2011 se está intentando que los Planes de Emergencias contemplen la evacuación de animales, pero no ha sido hasta fechas recientes que finalmente se ha logrado avanzar algo en esta materia. El primer paso lo dio el Partido Animalista PACMA, que en 2017 presentó un protocolo que cualquier Comunidad Autónoma podía implementar con las necesarias variaciones locales y adaptaciones a su normativa propia. PACMA se encargó de registrar la propuesta ante el Ministerio del Interior y en las diferentes Comunidades Autónomas, así que las administraciones públicas han tenido acceso al documento desde el principio, aunque también está disponible en internet para su descarga por cualquiera que así lo desee.

Posteriormente fue el Cabildo Insular de Tenerife (a propuesta de Podemos), el gobierno de esta isla canaria, quien se interesó en la materia dando los pasos necesarios para aprobar que se incluya la evacuación de animales en el PEIN, Plan de Emergencia Insular, aunque hasta la fecha no se ha reformado y sigue sin incluirlos, aunque legalmente pueden hacerlo.

Y el hito histórico en España lo ha llevado a cabo la Comunidad Autónoma de Extremadura, que aprobó la su nueva Ley de Emergencias y Protección Civil, (aprobada por el PSOE con enmiendas de Podemos), incluyendo por primera vez la obligatoriedad de incluir a los animales en todos los Planes de Emergencia de la CCAA. Dicha Ley entrará en vigor en octubre, y todos los municipios de más de 20.000 habitantes tendrán que incluir en sus planes de emergencias la protección y evacuación de animales. Los que tengan menos de esa cantidad de habitantes censados podrán hacerlo con carácter voluntario, lo cual es más que deseable y recomendable. Se puede ampliar información al respecto en el artículo “La inclusión de los animales en el ámbito de la aplicación de la Ley de protección civil y gestión de emergencias de Extremadura: un hito jurídico autonómico” en la revista “El consultor de los ayuntamientos”, que fue aceptado a fecha 05/2019 y está pendiente de publicación.

¿Qué son exactamente los Planes Territoriales de Emergencias?

Son las herramientas legales que nos permiten coordinar los recursos, el personal y las soluciones para las emergencias extraordinarias, de un modo ordenado y sistemático.

¿Qué deben incluir estos Planes?

Lo que debe hacerse, quién debe hacerlo y cómo hay que hacerlo. En el caso concreto que nos ocupa, la evacuación de animales, al menos un listado de los recursos disponibles en cada municipio para trasladar a los animales, listado de lugares en los que se les puede albergar, quién se hará cargo de ellos y de qué manera, etc.

También habrá que llevar a cabo un censo de los animales presentes en cada zona. De este modo se podrá saber los recursos con los que será necesario contar en cada caso a la hora de proceder a la evacuación de animales, sean domésticos, de centros zoológicos o de granja. Además, habrá de detallar los pasos a seguir para ayudar a la protección y preservación de la fauna silvestre por parte del personal de medioambiente y demás servicios públicos implicados, que deberán tener previstas las posibles rutas de escape naturales de dichos animales, para intentar abrir camino si están interrumpidas por barreras creadas por el hombre. Esto se aplica igualmente a los animales que estén encerrados en cotos de caza, que no podrían huir de la acción del fuego, en el caso de un incendio forestal.

Foto: Jorge París

Y, por último, y no menos importante, la formación de los habitantes para que sepan qué deben hacer llegado el caso: Tener una “mochila de emergencia” con los elementos básicos necesarios, haber previsto el llevarse a sus animales a casa de familiares o amigos fuera de le zona de riesgo siempre que sea posible, trasportines plegables para que puedan dormir cómodos si se les lleva a un refugio, etc. En caso de acabar en un refugio es conveniente llevar una lista plastificada con las necesidades concretas de nuestro perro, como este ejemplo:

Hay instituciones, como la FEMA en los Estados Unidos, que llevan años publicando consejos al respecto para la población (pincha aquí para la página de FEMA en español), tanto de qué hacer, como del material a tener disponible por parte de la ciudadanía.

Algunas de las cosas que debemos tener en cuenta son las siguientes: Copia sellada de la documentación del perro, incluyendo su seguro, e historial veterinario. Una dosis de la desparasitación, sea pipeta y/o pastillas. También un collar anti pulgas. Medicación de cualquier tratamiento que tenga. Pienso para 72 horas. (si podemos con el peso para más tiempo, hasta una semana). Agua para el mismo tiempo, si es época de calor hay que contar con una mayor necesidad de agua de los animales. Bebedero y comedero (los hay plegables). Collar (con placa con su nombre, persona de contacto y teléfono), y correa. Bozal (nunca está de más tenerlo a mano, aunque nuestro perro no lo use habitualmente). Botiquín adaptado al perro. Un paquete de bolsas para sus heces. Una estaca para atar al perro. (vale del tipo “tienda de campaña”). Una toalla (por si hay que secarlo y/o como cama). Manta térmica. Foto en la que aparezcamos juntos para identificarlo como nuestro. Chaleco reflectante y/o luces en su collar o arnés. Si nos queda sitio, uno o dos de sus juguetes ayudarán a que se porte mejor en una situación que puede ser muy estresante para ellos.

Infografía Gobierno de Guatemala

Y además deberíamos tener siempre una lista de amigos/familiares en otras áreas que se puedan quedar con el animal. Una lista de clínicas veterinarias y albergues de la zona, por si se escapa saber dónde ir a preguntar por si lo han encontrado.

Por otra parte, no debemos olvidar que hay gente que no tiene intención de evacuar a sus animales, por la razón que sea, con lo que hay que incluir la obligatoriedad de hacerlo en la normativa, así como severas multas a los que incumplan estos preceptos legales, como ya contempla la citada Ley de Emergencias extremeña, sin olvidar que dejar morir a los animales domésticos a propósito podría incardinarse perfectamente en el tipo penal descrito en el artículo 337 y 337bis del Código Penal, es decir, sería un delito. De manera que las realas de perros de caza también estarían igualmente protegidas en este caso.

Por último, abogo una vez más por la integración de las personas que quieren acudir para ayudar a los animales en las agrupaciones de voluntarios de protección civil. Esto es algo que facilitará mucho todo en caso de emergencia. Hoy es el día para acudir a apuntarse como voluntarios, para poder recibir la formación básica adecuada y conocer el funcionamiento de los servicios de emergencias de nuestra región. De ese modo, el día que vuelva a ocurrir algo, porque ocurrirá, estaremos preparados para acudir a ayudar a los animales integrados con los diferentes servicios de emergencias, sin ponernos en riesgo innecesariamente y sin arriesgar la vida de los demás profesionales que tendrán que venir a rescatarnos si ocurre algo. De este modo seremos una parte más de los servicios de emergencias y ayudaremos más eficazmente a los animales. Esto incluye a voluntarios de refugios, gente con pasión por los animales que suele movilizarse cuando hay una catástrofe, veterinarios y cualquiera que lo estime oportuno. Es mejor ser parte de la solución del parte del problema.

En el momento de redactar este artículo hay varios incendios forestales activos en toda España, desde Cataluña hasta Toledo, pasando por Madrid o Murcia, y en ninguno de ellos se ha previsto la asistencia o ayuda a los animales de manera oficial y regulada. Es una necesidad imperiosa que protejamos a los más débiles, a los que no pueden hacerlo por sí mismos, ya tenemos las herramientas, sólo hay que empezar a aplicarlas, siguiendo la senda que ya nos han marcado los pioneros que ya hemos mencionado en este texto. Cuando no son los incendios son las inundaciones, los desbordamientos de ríos o cualquier otra emergencia. Es asombroso que en 2019 sigan ocurriendo una y otra vez las mismas cosas cuando se puede evitar con unas sencillas medidas. Ojalá este sea el último artículo que tengo que escribir al respecto.

Por: Juan Luis De Castellví Guimerá.

Técnico en emergencias sanitarias y gestor de recursos de seguridad de emergencias por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria.

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