La nueva mirada hacia los animales que los ciudadanos queremos garantizar

(si es preciso, por ley)

No es difícil imaginar cómo sufren los animales no humanos; lo hacen exactamente de la misma forma que nosotros. Será porque lo sabemos —y con base científica— que no caben las excusas, que cada vez nos resulta menos tolerable su sufrimiento y su explotación, y somos más las personas que apoyamos iniciativas para perseguir el maltrato y proteger el bienestar animal.

Un ejemplo es la Iniciativa Ciudadana ‘No más Jaulas’ que pide al Parlamento Europeo la legislación necesaria para poner fin al confinamiento de animales en las granjas: ha superado el millón de apoyos necesario para su tramitación tres meses antes de que acabe el plazo de recogida de firmas.

Capaces de sentir sufrimiento y disfrute de forma consciente

La conversación sobre los animales no humanos y nuestro trato hacia ellos se encuentra en pleno desarrollo. Nuestra manera de apreciarlos empezó cambiar gracias al enfoque funcional inspirado por los primeros movimientos ecologistas, que los consideraba parte fundamental de los ecosistemas. La visión animalista, por su parte, incorporó a esta conversación el componente ético, e introdujo el concepto de seres sintientes a los que se debe considerar como compañeros en la Tierra y dotar de derechos.

La preocupación por el sufrimiento de los animales, en cualquier caso, no entró de lleno en el debate científico hasta fechas muy cercanas. El documento de referencia sigue siendo la Declaración de Cambridge sobre la Consciencia, acordada en 2012 por los mejores neurocientíficos del mundo reunidos en esa ciudad, con el canadiense Philip Low al frente.

Lanzaron al mundo de forma nítida el siguiente mensaje: la actividad asociada a la experiencia consciente tiene circuitos homólogos en humanos y en otros animales. Es decir, todos por igual somos capaces de sentir sufrimiento y disfrute de forma conscientes, y esa certeza y sus implicaciones supuso un antes y un después, y obligó a la comunidad científica a cambiar su forma de mirar a los animales no humanos.

Pero no solo los científicos se han sentido llamados a cambiar su mirada. Los ciudadanos —y no solo los activistas o muy concienciados— se han sentido concernidos también, y han pedido turno para participar en esta gran conversación global. Es buen ejemplo el tipo de Iniciativas Ciudadanas Europeas que se impulsan y el respaldo que consiguen.

Los europeos llaman a la puerta de su Parlamento por los animales

La Iniciativa Ciudadana europea es un instrumento de democracia participativa por el que como mínimo un millón de ciudadanos de la Unión Europea que residan en al menos una cuarta parte de los Estados miembros pueden instar a la Comisión a iniciar el procedimiento para desarrollar una nueva normativa.

Desde que comenzó a aplicarse el Reglamento (UE) n.º 211/2011, cuatro iniciativas han cumplido los requisitos para ser presentadas ante la Comisión de las 68 iniciadas: Right2Water, Uno de nosotros, Prohibición del Glifosato y Stop Vivisection. Tres de ellas, afectan a temas medioambientales. Stop Vivisection, además, abiertamente al bienestar animal.

Nos detenemos en esta última. Stop Vivisection se presentó a la Comisión en marzo de 2015 con 1.173.130 declaraciones de apoyo para abolir en la Unión Europea la experimentación con animales en el campo de la investigación biomédica y toxicológica.

La Comisión Europea rechazó la iniciativa —aunque apoyó la motivación— al considerar prematuro prohibir completamente la investigación con animales en la UE por, en su opinión, el riesgo de ahuyentar la investigación biomédica fuera de Europa. La Comisión se comprometió, no obstante, a fomentar la adopción y uso de enfoques alternativos y a erradicar las pruebas con animales lo antes posible. Éxito de la iniciativa, por tanto, aunque su objetivo no se vaya a alcanzar con la inmediatez que deseaban sus promotores. En 2016, la Comisión convocó una conferencia científica para analizar los avances realizados en la materia, cuyos resultados se pueden leer en este informe.

La mayor movilización popular contra el confinamiento de animales

A principios de junio de 2019, los apoyos de ciudadanos europeos a la iniciativa ‘No más jaulas’ en contra del confinamiento de los animales de granja superaban ya el millón necesario para su consideración por parte de la Comisión Europea. Se ha convertido ya en la mayor movilización popular por este fin, y la acción permanecerá abierta hasta el próximo septiembre. De hecho, a través de este enlace puedes aún sumar tu apoyo, si así lo consideras:  https://igualdad-animal.endthecageage.eu/

La Iniciativa Ciudadana, impulsada por “Compassion in World Farming”, cuenta además con el respaldo de 170 organizaciones de protección animal, medioambientales y de consumidores.

Según los impulsores, en Europa son más de 368 millones de animales criados en jaulas, confinados y frustrados por no poder llevar a cabo sus comportamientos naturales. Y España es el país con el mayor número de animales encerrados, 92 millones, aproximadamente el doble del número de habitantes.

Los europeos, más sensibles hacia el bienestar animal

La sensibilidad hacia los animales parece ser un valor en alza en la Unión Europea a juzgar también por las respuestas aportadas en el último Eurobarómetro (abril 2019). En dicha consulta, los ciudadanos europeos hemos situado el bienestar animal casi al mismo nivel que la lucha contra el cambio climático o los impuestos. Uno de cada siete ciudadanos mencionó el bienestar animal como una prioridad, y lo consideramos más importante, por ejemplo, que combatir la corrupción.

Cuando se preguntó específicamente cuáles son las principales acciones que la UE debería priorizar para el futuro de la agricultura, la pesca y la producción de alimentos en Europa, éstas fueron las respuestas:

  • el respeto por la biodiversidad,
  • la promoción de la agricultura orgánica,
  • la seguridad alimentaria,
  • la pesca inteligente,
  • la reducción del transporte de animales vivos
  • el bienestar animal en general