La valoración del bienestar animal en centros de acogida para perros
02/2/2024
02/2/2024
Por:
Laura Arena DVM
Especialista en Etología Clínica Aplicada y Ciencias Forenses Veterinarias
Doctora en Bienestar Animal
Responsable Científico de la Asociación “Stray Dogs International”
Socio fundador de la “Sociedad Italiana de Ciencias Forenses Veterinarias” (SISFV)
El abandono y el extravio de animales constituyen el principal problema de bienestar de los perros y de los gatos en España, tanto por su prevalencia como por sus graves consecuencias para la salud física y emocional de los animales.
Las cifras de las entradas de los animales en los centros de acogida son muy elevadas y no compensadas por las adopciones; esta realidad complica la labor de los centros de acogida que con frecuencia se ven desbordados. Al día de hoy, con la entrada en vigor de la nueva Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, esta realidad se hace aún más emergente en cuanto todos los centros de acogida del País deberán ajustarse a la nueva política Eutanasia Cero.
Según el estudio anual llevado a cabo por la Fundación Affinity, en 2022 ingresaron en los centros de acogida de toda España alrededor de 170.000 perros y 118.000 gatos. De acuerdo con el estudio del 2020, existen en España alrededor de 1.500 centros, de los cuales sólo el 16% es de titularidad pública. Vemos pues que la gestión de los animales perdidos o abandonados recae fundamentalmente en entidades privadas, que habitualmente no disponen de los recursos necesarios para hacer frente al problema de forma satisfactoria.
Mantener un adecuado bienestar de los animales en un refugio es una obligación ética, además necesaria para evitar el deterioro del comportamiento que podría comprometer la futura adopción del animal.
Hasta la fecha, muchos centros de acogida para perros están superpoblados, con una muy baja tasa de adopción y con condiciones de alojamiento y de gestión que no tienen en cuenta el bienestar de los individuos residentes. Estas situaciones tienen inevitables repercusiones en el estado de salud psicofísica de los animales, particularmente preocupante en perros de larga estancia, o sea los perros que pueden permanecen meses, años e incluso en algunos casos, el resto de la vida dentro de los centros de acogida.
En estas situaciones, la línea divisoria entre una gestión inadecuada que no garantiza los requisitos mínimos de bienestar y el maltrato animal puede ser realmente muy delgada.
En un refugio varios estímulos pueden ser potenciales factores de estrés para los perros y pueden estar relacionados tanto con el momento de la entrada del individuo en la instalación y con los primeros días, así como con la larga estancia debido al estrés crónico.
Los principales factores de estrés en los perros recién entrados en una instalación son, por ejemplo:
Durante la estancia prolongada, las principales causas de estrés pueden ser:
A pesar de que algunos perros pueden demostrar un cierto nivel de adaptación al entorno de refugio, todos los factores antes mencionados, conjuntamente o en diferentes medidas, pueden afectar la calidad de vida de los animales. Estos también afectan a la relación humano-animal, a través de la manifestación de comportamientos de miedo, evitación o agresión y de comportamientos no adaptativos como las estereotipias. Como resultado, también se verá afectada la duración de la estancia, teniendo estos factores un impacto negativo en la adoptabilidad de los animales.
La calidad de la gestión de los centros y el cuidado individualizado de los animales son esenciales para minimizar los factores estresantes y para garantizar que los perros mantengan bajos niveles de estrés a la entrada y desarrollen una buena capacidad para hacer frente a los estímulos estresantes en un largo plazo.
Para poder garantizar al máximo el bienestar de los perros de refugio, las dos estrategias a aplicar son:
Para poder garantizar las necesidades básicas del perro y favorecer todos estos comportamientos normales es indispensable una inversión económica en la calidad de la estructura y la cualificación del personal, cuidadores y voluntarios. A menudo, la gestión de una instalación está impecablemente cuidada desde un punto de vista administrativo (por ejemplo en los registros de entrada y salida de los perros) o desde un punto de vista sanitario o de la higienización, mientras pasan a un segundo plano las necesidades básicas de quienes allí viven las 24 horas del día.
Los perros de refugio, al igual que los perros que viven en nuestras casas, deben poder pasear a la correa en zonas estimulantes, tener un tiempo diario destinado a la exploración libre en las áreas definidas «de esparcimiento», poder socializar con otros perros (cuando es el caso) y con los humanos, jugar, descansar en lugares adecuados, recibir una alimentación adecuada, etc.
Otros punto calificativos para un centro de acogida son sin duda las dimensiones limitadas de la instalación, que acoja un número limitado de animales, la realización de procesos de adopción estructurados que sean llevados por personal cualificado, la colaboración con veterinarios etólogos y educadores canino y la presencia de espacios de intercambio con la ciudadanía como espacios dedicados a la socialización y a los encuentros con otros perros, y otras actividades.
Esta es la única manera de que las perreras dejen de ser la mayor plaga en la gestión del vagabundo, un agujero negro en las finanzas públicas y lugares de aislamiento y sufrimiento para tantos individuos.
Conseguir un completo estado de bienestar en los centros de acogida para perros parece un sueño más que una realidad. Los problemas estructurales, las dificultades económicas, la carencia de personal cualificado, los constantes e inevitables factores de estrés y las limitaciones para que los animales expresen sus necesidades individuales, hacen que los refugios sean lugares de difícil adaptación.
A la hora de la valoración de un refugio, hay muchas condiciones que controlar y la evaluación del bienestar animal es extremadamente compleja.
Tradicionalmente, la evaluación del bienestar solo se ha centrado en indicadores estructurales, como la disponibilidad de espacio o la higiene. Por otro lado, es necesaria una evaluación holística que incluya, además de la estructura, la calidad de la gestión y el estado de los propios individuos.
La comunidad científica está cada vez más interesada en proporcionar herramientas fiables y fáciles de aplicar para evaluar el bienestar de los animales en refugios basados en este paradigma.
Así, los indicadores de bienestar objeto de observación se distinguen en:
1) Indicadores basados en la gestión, como la gestión sanitaria, la rutina diaria de alimentación, la cantidad y la calidad de los paseos, entre otros;
2) Indicadores basados en los recursos, relativos a la propia estructura, como la disponibilidad de espacio o la protección contra las intemperies, y a los recursos propiamente dichos, como la cama, los cuencos, el enriquecimiento ambiental y otros;
3) Indicadores basados en los animales, tanto clínicos y físicos como de comportamiento.
En 2019 se publicó en la revista Animal Welfare el estudio «Application of a welfare assessment tool (Shelter Quality Protocol) en 64 Italian long-term dogs’ shelters: welfare hazard analysis» (Aplicación de una herramienta de evaluación del bienestar en 64 refugios italianos de larga estancia: análisis del riesgo para el bienestar animal), que nos da muchísimos puntos de reflexión sobre la situación de los refugios en Italia gracias a la aplicación de una metodología estandarizada.
El objetivo del estudio ha sido aplicar un protocolo (el protocolo Shelter Quality), previamente validado, para evaluar la calidad de una muestra de refugios de larga estancia.
La gran cantidad de datos, además de ayudar a entender la situación de los refugios italianos, se ha utilizado para el desarrollo de un análisis de riesgos aplicado al bienestar animal.
Finalmente, al asignar a cada estructura una puntuación, ha sido posible clasificar los refugios evaluados según el tipo de gestión (entidades de protección animal, ayuntamientos y empresas privadas) y el área geográfica de pertenencia (Norte, Centro y Sur de Italia).
Para el estudio se han evaluado 64 refugios italianos. Entre ellos, 38 eran gestionadas por entidades de protección animal, 14 eran municipales y 12 eran gestionados por empresas privadas. El número total de perros en los 64 refugios era de 11.409 (mínimo 22 y máximo 990), alojados en 4.316 jaulas diferentes (mínimo 12 y máximo 378).
Para el estudio se han analizado 1.482 jaulas y 2.864 perros individualmente.
Los resultados del estudio sugieren que, en general, el bienestar en los refugios visitados es subóptimo. Numerosas instalaciones albergan cientos de perros hasta llegar al millar, en un caso. A este respecto, se plantea una gran duda sobre cómo se pueden garantizar niveles mínimos de bienestar a los perros en estas estructuras superpobladas.
En promedio, la tasa de devolución de perros a sus tutores es muy baja (alrededor del 20%), así como la tasa de adopción (55%). Temática crítica que hace reflexionar sobre cómo la prevención del abandono y la gestión de las poblaciones de perros ha fracasado.
También es necesario especificar que los datos sobre el turnover (entradas y salidas) de los perros no son totalmente fiables, ya que un gran número de centros no han podido proporcionar datos sobre las tasas de entrada y salida de los animales. Este escenario representa un agujero negro adicional, ya que la trazabilidad correcta es el primer paso para el buen funcionamiento de un centro de acogida.
El alojamiento de perros en jaulas/patios individuales es común entre las instalaciones italianas. En un refugio, debe recomendarse el aislamiento como una solución temporal en caso de problemas clínicos (por ejemplo, para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas o en el caso de animales en recuperación postoperatoria) o para limitar las agresiones en casos de riesgo. Sin embargo, es necesario especificar que, en el caso de jaulas dobles o múltiples, los grupos deben estar compuestos con criterios de tamaño y temperamento de los individuos para evitar desequilibrios y garantizar una correcta convivencia.
Otro aspecto crítico observado ha sido que el 25% de los centros no dispone de ninguna instalación dedicada a la hospitalización sanitaria, fundamental para la bioseguridad en estructura y para el bienestar de los perros heridos y/o enfermos.
Los animales procesan los estímulos estresantes de manera individualizada para luego expresar sus niveles de adaptación a los mismos a través de respuestas conductuales (por ejemplo miedo, reactividad o comportamientos compulsivos) o manifestaciones físicas, como la presencia de lesiones (debido a estructuras inadecuadas o peleas) o clínicas (debido a una gestión sanitaria inadecuada).
Por “análisis de riesgos aplicado al bienestar animal” se entiende la identificación de los indicadores de gestión y de estructura que en el entorno del refugio representen un potencial riesgo para la calidad de vida de los animales que generan, por lo tanto, la alteración de la manifestación de algunos indicadores basados en los animales. En el estudio italiano en análisis estadístico ha podido evidenciar algunos de estos riesgos.
En los refugios existe ya un consenso general sobre la importancia del ejercicio y de los paseos para los perros, que son de particular importancia para su salud y su bienestar, y son momentos importantes para la socialización y la interacción humano-animal. Sin embargo, solo una cuarta parte de los refugios evaluados garantizan rutinas de paseo diarias para todos los perros del centro.
El análisis de riesgos ha demostrado que los paseos esporádicos o ausentes están relacionados con una mayor presencia de problemas de comportamiento, que a su vez causa una menor probabilidad de adopción y una mayor probabilidad de devolución después de una adopción.
Entre los refugios italianos, también la alimentación de los perros parece no ser óptima. El 56% de los refugios garantizan la alimentación solo una vez al día y casi el 20% aplican una dieta ad libitum. Ambas metodologías se consideran subóptimas para la salud y el bienestar de los perros. En el estudio se ha encontrado una relación entre la obesidad de los perros y la alimentación ad libitum. Cuando en grupo o en pareja, la alimentación siempre disponible también puede llevar a conflictos y protección del alimento y de los cuencos, situación que puede generar altos niveles de estrés, así como riesgos de lesiones por peleas.
En los centros visitados, se han encontrado con frecuencia perros con cojera, este indicador ha resultado ser relacionado con un peso corporal inadecuado, tanto en exceso como en defecto. La cojera también se correlaciona significativamente con la edad geriátrica de los perros.
Casi un tercio de los refugios analizados no proporciona materiales de descanso adecuados para los perros. Los datos recogidos han permitido establecer que este es un factor de riesgo para la presencia de polipnea térmica (ya que los animales no pueden repararse adecuadamente del calor), la presencia de lesiones (por ejemplo, cuando un animal se ve obligado a dormir en el suelo o en palets presenta más fácilmente lesiones como ulceras de decúbito) y la limpieza inadecuada del pelaje (sucio y mojado por falta de aislamiento con el suelo).
Por otra parte, la presencia de polipnea se ha relacionado con la calidad estructural de las jaulas en términos de inadecuación en reparar de las intemperies. Las instalaciones deberían diseñarse de tal manera que todos los perros disfruten de un confort térmico adecuado durante todo el año dado que las condiciones meteorológicas extremas, como temperaturas muy bajas o muy altas, y la exposición a la lluvia y al viento, son factores de estrés importantes para los perros.
Cada refugio, a través de la aplicación de una metodología previamente validada con otro estudio, ha sido clasificado con una puntuación porcentual respecto a un “refugio ideal” (100%). Una vez obtenidas las puntuaciones, los refugios se han clasificado por tipo de gestión y área geográfica.
Lo que ha surgido es que:
Actualmente en España, más precisamente en Cataluña, se está llevando a cabo un proyecto parecido. La Fundación Animal Shelter Standards (FASS), con la colaboración de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universidad Autónoma de Barcelona, están llevando a cabo el proyecto de investigación: “Los centros de acogida de animales de compañía en Cataluña: aspectos relacionados con el bienestar animal y la gestión”.
La misión de la Fundación Animal Shelter Standards es mejorar el bienestar de los animales que viven temporalmente en centros de acogida contratados por la administración pública. Para ello, la Fundación quiere analizar la situación y visibilizar las necesidades reales de los centros. La primera etapa de este importante camino es el antemencionado proyecto piloto, cuyo objetivo es evaluar de forma estandarizada el bienestar y la calidad de vida de los animales residentes en una muestra de 15 centros de acogida de Cataluña.
El proyecto se desarrolla en distintas fases:
Una vez terminado este proyecto preliminar, y a la luz de la nueva normativa española y de los cambios que esta conlleva, la Fundación se propone trasladar dicha valoración a los centros de acogida de toda España.
Este grande trabajo permitirá evidenciar los posibles elementos de mejora relacionados con la gestión de los centros y que pueden, en distinta medida, impactar en el bienestar de los animales.
BIBLIOGRAFÍA.
Arena L, Berteselli G, Lombardo F, Candeloro L, Dalla Villa P, De Massis F. Application of a welfare assessment tool (Shelter Quality Protocol) in 64 Italian long-term dog’s shelters. Welfare hazards analysis. Animal Welfare, 2019, 28, pp 353-363.
Berteselli G., Arena L, Candeloro L, Dalla Villa P, De Massis F. Inter-Observer Agreement and Sensitivity to Climatic Conditions in Sheltered Dogs’ Welfare Evaluation Performed with Welfare Assessment Protocol (Shelter Quality Protocol). Journal of Veterinary Behavior. Clinical Applications and Research, 2019, 29, pp 45-52. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2018.09.003
Fatjó J, Bowen J, García E, Calvo P, Rueda S, Amblás S, Lalanza JF (2015) Epidemiology of Dog and Cat Abandonment in Spain (2008–2013). Animals, 5(2), 426-441; https://doi.org/10.3390/ani5020364
Otro Material:
Fundación Affinity, 2020 y 2023 Estudios de Abandono y Adopción | Fundación Affinity (fundacion-affinity.org)
Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los «BOE» núm. 75, de 29/03/2023. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2023-7936
La muerte de nuestros animales de compañía.