Es muy difícil adoptar un perro en una protectora.
4/10/2019
4/10/2019
Es muy dificil adoptar en una protectora, es más fácil comprar o buscar algún perro o gato que regalen por ahí, tal vez en alguna página de clasificados.
En veinte años implicada en el mundo de la ptrotección animal es algo que he escuchado con relativa frecuencia, pero normalemten de personas que cumplen alguna de estas dos condiciones.
Primera: se acercan a la protectora con unas exigencias poco empíricas. Por ejemplo, no les importa que sea adulto, pero quieren un animal de raza. Con frecuencia uno de tamaño minúsculo o de una raza de moda, un chihuahua, un yorky, un labrador… Otro ejemplo, no les importa que sea mestizo, pero quieren un cachorro de dos o tres meses que vaya a ser de tamaño pequeño.
Segunda: acuden creyendo que les van a esperar con una alfombra roja, deseando entregarles cualquiera de los animales que elijan agradecidos por librarles de una carga y alabando su buen corazón. Algo similar a lo que se ve en los procesos de adopción ficticios de series o películas. En cambio encuentran largos cuiestionarios preadopción en los que se intenta dilucidar su idoneidad como adoptantes e incluso se solicita el desembolso de cierta cantidad de dinero que oscila entre los cien y los docientos euros.
No es raro que ambas circunstancias confluyan.
Kaiser. Macho, mestizo, nacido en mayo de 207, tamaño grande. Más info en ACUNR
Los primeros no parecen darse cuenta de que les está atendiendo una persona con veinte, cincuenta o cien animales adultos, entre los que abundan los adultos y los mestizos que nadie desea, que llevan años siendo invisibles en el refugio. Una persona que sabe que a los adultos de razas de moda o a los cachorros que se intuye que serán pequeños (a veces, sin ver a los padres, es imposible asegurar el tamaño que tendrán de mayores) les salen más novios y procura entregarlos con mucho cuidado seleccionando aquellos cuyo deseo de adoptar no responda a capricho.
Los segundos olvidan meterse en el pellejo del voluntario que ha pasado ya por algunas adopciones fallidas, que no quiere que ese animal que ha rescatado, tal vez recuperado de sus heridas o de una enfermedad y logrado que vuelva a confiar con mucho esfuerzo, pase por un segundo abandono. Ha visto cómo algunos candidatos les mentían, les intentaban engañar para lograr salirse con la suya y llevarse al perro. Ha visto también cómo lo que algunas personas que llegaron al refugio quriendo adoptar pensaban que era una buena vida para un perro, en realidad es una vida de mierda. Por ejemplo, vivir de lunes a viernes en soledad en un chalet o acabar vigilando una nave industrial. Han aprendido a reconocer a aquellas personas más movidas por el impulso que por una decisión meditada y procuran hacerles reflexionar en ese momento.
A veces se equivocan, por supuesto. A veces niegan un animal a una familia que podría haber sido excelente. A veces se pasan de frenada, claro que sí. Son humanos. Humanos escarmentados, que han visto demasiado.
Creo sinceramente que la labor de recibir y valorar a los potenciales adoptantes es la más completa en una protectora. Eso sí que es difícil. Y lo hace gente a la que no necesariamente se le ha preparado para ello.
Pero es que tener un animal también lo cuesta y no debemos adoptar si no estamos preparados para , de repente, pagar 1.500 eirps de factura veterinaria por una enfermedad repentina o algún accidente. El motivo para adoptar no debe ser ahorrarse unos euros. Además, esos entre cien y doscientos euros poco son dado que los animales salen vacunados, con analíticas hechas, con chip y, en el caso de los adultos, esterilizados. Poco dinero es si se calcula lo que costaría todo eso en el veterinario del barrio.
Todo eso en buenas protectoras, en aquellas que se toman su labor en serio e intentan, contra viento y marea, trabajar de la manera más profesional posible. Aunque de la necesaria profesionalización de las asociaciones protectoras ya hablaremos en un futuro, porque da para mucho. Hay demasiado voluntarismo, unas dosis considerables de caos y diferencias notables entre las distintas zonas de España.
Lo primero es verdaderametne haber pensado en si podemos asumir la responsabilidad de un animal durante muchos años. No acudir por impluso. Y hacerlo estando de acuerdo toda la familia y presentes en el proceso. Un animal no puede ser un regalo sorpresa de un tercero. Es un mensaje que se repite hasta el hartazgo, pero que no parece calar. Pensar, valorar si estamos dispuestos a responsabilizarnos del coste en tiempo, dinero, organización… que implica.
Lo segundo es acudir a la protectora sabiendo de antemano que tendrán que «examinarnos» para ver si somos aptos. Es su obligación, es lo que deben hacer. Otra cosa diría muy poco de su quehacer salvando seres vivos. Acudir sabiendo también ese coste existente y que la mayoría de los perros que habrá allí serán mestizos, perros de casa o sus cruces, PPPs, perros de tamaño mediano sobre todo, aunque también grandes y pequeños, pero rara vez diminutos.
Y lo tercero es ir a adoptar con el corazón abierto y una actitud asertiva. Si al voluntario que sale a atender le decimos, en lugar de «quiero un cahorro que vaya a ser pequeño», «algún adulto de tamaño toy» o «un border collie» o «un galgo», cómo es nuestro estilo de vida, lo que nos gusta hacer, el tiempo que podemos dedicar al animal, si tenemos experiencia previa con perros, si tendrá que vonvivir con niños o con gatos… entraremos con buen pie.
Por supuesto, podemos añadir si nos gustan con pelo largo ocorto; medianos, pequeños o grandes; juguetones o tranquilos. Pero lo que debe primar es el caracter y las necesidades de ejercicio del animal. Si en esos dos aspectos son compatibles con nosotros, la adopción será un éxtio y tendremos un nuevo miembro de la familia al que querremos con todo nuestro corazón.
El perro más bonito del mundo, si no casa con nosotros, es muy probable que nos parezca horroroso al poco tiempo. La belleza está en el interior, y todo eso que tampoco termina de calar.
Kuno, macho, diciembre de 2014. Pitbull. Más info en ACUNR
«Quiero un perro que se adapte a mí, acabo de irme a vivir solo con mi novia, nos encanta hacer deporte y tenemos bastante tiempo libre por las tardes» o «quiero un perro para mi familia, somos bastante sedentarios, nos gusta vivir tranquilos y tenemos niños» o «nos hemos jubilado, queremos un perrito al que atender, pero tengo problemas de movilidad y viajamos mucho al piso de la playa»… Ese tipo de cosas hay que empezar diciendo.
Y luego tenemos que dejarnos asesorar. Ellos conocen a sus animales mejor que nosotros. Quieren conocernos para acertar. Si nos recomiendan determinados perros no es porque quieran colocarnos los que nadie quiere; lo que quieren es que todos salgamos de allí con un futuro feliz por delante.
El empeño por el cachorro es comprensible. Nada tan lindo como una bolita de pelo. Pero esa bolita no sabemos qué caracácter y necesidades tendrá y la fase de cahorro/bolita dura muy poco para dar paso luego a la adolescencia canina. Educar a un cachorro y luego a un perro joven requiere mucha energía y tiempo, más desde luego que abrir las puertas de nuestro hogar a un animal adulto. Aunque bastante bien salen los pobres por ellos solitos en la mayoría de los casos.
A nuestras parejas es raro que las nocociéramos cuando fueron adorables bebés. De hecho, haber elegido a nuestra pareja de bebé hubiera sido más arriesgado que jugar con los trileros de la plaza Mayor. No queremos la incognita de cómo puedan salir de mayores, queremos conocer cómo son ya de adultos antes de meterlos en nuestra vida. ¿Por qué no con los perros?
De hecho, el tercer motivo de abandono de un animal es su comportamiento (último estudio de Fundación Affinity)
Adptar un adulto es además un acto solidario. Es la esencia de adoptar para ayudar a un animal abandonado al cuadrado.
Y este país necesita de esa solidaridad.
Por bonito que sea un bichón maltés cachorro, lo cierto es que en España se cría muy mal, con demasiada frecuencia el bienestar animal en el proceso brilla por su ausencia. Y cada año las perreras y protectoras recogen unos 140.000 abandonados. En realidad los abandonos son más, no constan aquellos que recogen particulares y que mueren.
La adopción es necesaria en este país. Pero una adopción consciente, sabedora de lo que se puede esperar.
Axlan, macho nacido en 2012, galgo de tamaño mediano. Más info en ACUNR
Por: Melisa Tuya
Escritora y periodista en 20minutos.
Es ganadora española y finalista europea en 2012 del Health Prize for Journalists de la Comisión Europea por el reportaje ‘Perros guardianes de vida para personas con diabetes y autismo’, considerado por el jurado el mejor de salud publicado ese año en España. También fue premiada en 2008 con el prestigioso Premio Blasillo al Ingenio en Internet en el Congreso de Periodismo Digital por su blog de animales. Es la creadora e impulsora del Día Internacional del Perro Sin Raza, que ya se celebra el 28 de mayo en todo el mundo. Premio Huella de Oro 2009 y 2013 al Periodista más comprometido con la Protección Animal de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales, en 2016 también obtuvo el premio en la categoría ‘medios de comunicación’ de la asociación Amigos del Perro.
@melisatuya
Nilai, hembra mestiza, nacida en abril de 2017, tamaño mediano. Más info en ACUNR
Kanela, hembra mestiza de American Staffordshire, agosto de 2017, tamaño mediano. Más info en ACUNR
Drago, macho teckel nacido en 2012. Tamaño pequeño. Más info en ACUNR
Le mot sentience entre dans le Larousse 2020