¿Problemas de conducta de los animales domésticos con los humanos o de los humanos con los animales?
27/09/2024
27/09/2024
Por:
Teresa Gamonal
Veterinaria especializada en etología clínica equina
Directora de Eduquina
Los problemas de comportamiento de los animales que conviven con los seres humanos son algo frecuente. En algunos casos se solicita tratamiento porque las personas están preocupadas por el bienestar del animal y en otras porque el problema del animal les afecta a su propio bienestar al convivir con ellos.
Los problemas de conducta han sido de las primeras causas de eutanasia en animales domésticos.
Las conductas problemáticas más frecuentes de los animales domésticos son el reflejo en muchos casos de un aprendizaje incorrecto o de las consecuencias de un estado emocional negativo debido a una falta de adaptación al entorno o condiciones que les ofrecemos para vivir, completamente alejadas de sus necesidades como especie. Por supuesto puede haber otras causas (genéticas, fisiológicas, edad, socialización incorrecta, dolor…etc.) que pueden provocar alteraciones de la conducta.
Nuestras culturas y tradiciones nos han hecho entender las cosas en función de nuestras necesidades como especie. Hasta que no se han cubierto nuestras necesidades más básicas, en muchos casos, las costumbres, la percepción y la conciencia no han cambiado. Socialmente, nuestra cultura y conocimiento alrededor de los animales, principalmente de los domésticos ha cambiado enormemente desde hace unos años. Hemos pasado de una visión antropocentrista y exclusivamente utilitaria a aceptarlos como seres sintientes e integrantes de nuestras familia, cambiando los modelos de interacción para mejorar también su bienestar gracias a un mayor conocimiento.
Pero esto no siempre se ha trasladado completamente a la educación de los animales. La realidad es que en la actualidad hay multitud de “profesionales” que se dedican a realizar modificaciones de conducta con una gran diversidad de técnicas para “resolver” los problemas de los animales domésticos, sin entender como estas pueden afectar a los animales a corto o a largo plazo.
A la hora de resolver los problemas de conducta nos podemos encontrar todavía a dos tipos de “profesionales “:

Caballos en Eduquina
Cuando modificamos la conducta problemática de un animal focalizándonos en hacer desaparecer “solo la conducta que vemos” sin cubrir las necesidades de la especie y/o ignorando sus estados emocionales, es cuestión de tiempo que el problema vuelva a surgir, puede que, de otro modo, además de manera más intensa, peligrosa o con un peor pronóstico, afectando seriamente a la relación con los seres humanos y por supuesto al bienestar del propio animal.
Algo que muchos tutores ignoran es que la mayoría de los problemas de conducta de los animales domésticos somos nosotros, los seres humanos, quienes se los generamos debido a:
Durante mucho tiempo, muchos profesionales eran valorados por la rapidez de sus modificaciones de conducta, castigando la conducta “inadecuada” y por tanto “resolviendo” aparentemente el problema pues este deja de observarse…, ¿Pero que está pasando realmente?
Tanto en perros como en caballos, si se recurre únicamente a técnicas como el castigo o el control de la conducta problemática, sin conocer la causa de la conducta y sin fomentar conductas alternativas, se incrementarán enormemente los niveles de estrés y a largo o corto plazo tendremos:
Los perros son los afortunados por ahora, aunque no todos, su educación en los últimos años se ha mejorado enormemente gracias a modelos de educación basados en técnicas que generen estados emocionales positivos y la legislación apoya este sistema prohibiendo la educación o el manejo con técnicas agresivas o violentas, que puedan provocar maltrato animal, causarles miedo o ansiedad.
Sin embargo, otras especies como el caballo todavía no tienen la misma suerte.
En la práctica de la equitación, la doma o educación del caballo tiene como principal objetivo la obediencia o “sumisión” del animal para llevar a cabo las diferentes actividades deportivas o de ocio.
Pero someter a un animal como el caballo, que no se rige por jerarquías es un tema complejo, llegando a confundir a muchas personas, a las cuales les cuesta distinguir un estado de apatía o reactividad, con un correcto aprendizaje.
Sumado a esto, los caballos siguen viviendo en cuadras. Aislados siendo animales con necesidad de relaciones sociales. Sin posibilidad de movimiento, siendo una especie que en condiciones naturales puede pasar caminando de manera lenta entre 4 y 16km al día. Comiendo 3 raciones al día cuando en su medio natural pueden estar hasta 16 horas pastoreando, parte de ese tiempo seleccionando alimentos. Este entorno domestico el cual les ofrecemos está muy alejado de sus necesidades como especie como son la vida social, el movimiento, y el pastoreo o la alimentación distribuida a lo largo del día.
Sumado a estas condiciones tan antinaturales se les exige una obediencia o sumisión absoluta sin entender el origen de los problemas de conducta de estos animales, manejándolos sistemáticamente con materiales dolorosos, reforzándose este modelo de interacción a pesar de las crecientes críticas sociales.
Antes no se conocían los sistemas de aprendizaje, se desconocían las conductas del caballo (etología) y sus aprendizajes naturales y no se valoraba el estado emocional ni el bienestar animal, dando lugar a innumerables patologías físicas y de la conducta (estereotipias, agresividad, miedos..).
Ahora, se conocen unas “reglas” de aprendizaje (teorías del aprendizaje), se empieza a tener conocimientos de etología equina y de ciertos aprendizajes cognitivos y se valora el bienestar animal, pero a pesar de todo esto la transición en el modelo de interacción con los caballos sigue siendo un gran problema desde el punto de vista del bienestar.
Las teorías de la dominancia aplicadas a especies que no tienen esos modelos sociales están dando lugar a graves problemas de comunicación a la hora de educar animales y a muchas situaciones de maltrato por desconocimiento.
Independientemente de la especie, cuando interactuemos con un animal, deberíamos buscar siempre en primer lugar una buena relación.
Y una buena relación se basa en la suma de experiencias con estados emocionales positivos en ambos, ser humano y animal no humano, y para ello, para que estos surjan es fundamental conocer las necesidades básicas de las especies con las que nos relacionamos y tenerlas cubiertas.
Llevar a cabo modificaciones de conductas problemáticas sin entender que hay unas condiciones mínimas de vida que tenemos que ofrecer a los animales domésticos repercutirá directamente en nuestra relación con ellos.
Y en segundo lugar, si queremos educarlos tener claro cómo aplicar las diferentes teorías del aprendizaje priorizando técnicas que generen estados emocionales positivos.
Así que si tienes un problema de comunicación o de comportamiento con tu compañero equino o canino te dejo algunos consejos a la hora de pedir ayuda:
Es muchos casos, un animal problemático es un animal que no entiende como “funcionar” en el medio y las condiciones que le ofrecemos para vivir.
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