Vínculo humano animal y mordeduras caninas
3/05/2024
3/05/2024
Por:
Carmen Luz Barrios
La interacción entre humanos y animales puede conllevar una serie de ventajas, entre las que se incluyen efectos físicos, psicológicos y sociales, según han demostrado diversos estudios (Friedmann et al., 2007; Pruskowski et al., 2020; Pinheiro et al., 2023; Dell et al., 2023; Jane y Hogg, 2022; Carlisle et al., 2020). No obstante, esta relación no siempre resulta favorable para ambas partes, pudiendo desencadenar importantes problemas de salud pública, como incidentes de mordeduras de animales, transmisión de enfermedades zoonóticas, entre otros (Ponsich et al., 2016; Overgaauw et al., 2020). De igual manera, pueden conllevar consecuencias en el bienestar de los animales (d’Angelo et al., 2020; Takáčová et al 2021). Dichos problemas pueden ocasionar un debilitamiento e incluso ruptura del vínculo entre ambos individuos, pudiendo llegar a situaciones de abandono, maltrato e incluso eutanasia (Kruger et al., 2012).
Dentro de las problemáticas derivadas de la relación anteriormente descrita se encuentran las mordeduras de animales. En relación con éstas, cabe destacar que el mayor número son producidas por perros. Ejemplo de ello es lo ocurrido en Chile, donde el 90,48% de los incidentes registrados fueron ocasionados por dicha especie (Barrios et al., 2021). Estos episodios pueden generar consecuencias significativas para sus víctimas, tales como, lesiones físicas, traumas psicológicos, transmisión de enfermedades zoonóticas e infecciones posteriores a las mordeduras, produciendo costos económicos tanto para las víctimas, como para el país en el que ocurren los incidentes (Ishaya et al., 2016; Dedy et al., 2016; Talley et al., 2016; Cubillos, 2012).
Los incidentes de mordeduras caninas guardan una directa relación con cuadros de agresividad en estos animales. Es por ello por lo que es importante considerar que, los problemas de comportamiento, especialmente el antes mencionado, son una de las principales causas de abandono y eutanasia en animales de compañía (Kass et al., 2001; Jensen, 2007; Barrera et al., 2009; Fundación Affinity, 2017; Siracusa et al., 2017; Britton et al., 2018; Carreño, 2018). La agresividad se asocia con un mayor riesgo de reubicación o eutanasia en perros debido a las múltiples consecuencias que implica para los tenedores de estos ejemplares (Carreño, 2018). Dentro de ellas se encuentran lesiones físicas y psicológicas, y la restricción en las interacciones sociales tanto para el animal, como para sus tutores (Marston y Bennett, 2003; Coalición Internacional para el Manejo de Animales de Compañía, 2019; Kruger et al., 2012) pudiendo generar un desgaste del vínculo o disrupción de este, lo que puede impulsar a estas personas a abandonar al animal o incluso a eutanasiarlos.
Es importante considerar que en este tipo de contextos se identifican dos potenciales vínculos humano animal que pueden verse afectados. El primero, es el existente entre el tutor del animal agresor y dicho ejemplar; y el segundo, puede presentarse entre la o las víctimas y el animal involucrado en dicho ataque. Esto último, solo ocurriría en el caso de existir un vínculo previo entre ambos participantes, lo cual, no siempre es así.
La tenencia de perros en general guarda relación con la sensación de compañía que proporcionan dichos animales. Su acción como reguladores emocionales y su aporte como facilitadores sociales los transforman en individuos generadores de altos niveles de interés por parte de los futuros adoptantes (Overgaauw et al., 2020). En el caso de que estos últimos no lograrán cumplir dichas expectativas se podría generar un desgaste en el vínculo, potenciando el abandono de estos animales (Powell et al., 2022)
Los escenarios de deterioro vincular, producidos por la no cobertura de expectativas emocionales de adopción, pueden verse complejizados por el alto nivel de desgaste físico y mental producido en los cuidadores de animales involucrados en incidentes de mordeduras caninas. Esto puede guardar relación con la limitación de interacción social con otros individuos, altos costos de tratamiento existente en animales agresivos, importantes niveles de complejidad en la relación cotidiana con el animal y la postergación de actividades de autocuidado de los tutores, para responder a las necesidades de dichos ejemplares (Miller, 2023; Scroggins, 2024).
Dentro de los procedimientos que aportan a los altos niveles de costo económico que implica mantener a un animal con comportamientos agresivos, se encuentran los relacionados con las atenciones básicas veterinarias, elevados valores de tratamientos etológicos y la cobertura de los gastos asociados al desplazamiento y cuidado de un animal con comportamientos indeseados de alta complejidad y riesgo para quienes están a cargo de estos.
Asimismo, el vínculo se puede ver deteriorado por el desgaste emocional sufrido por el tenedor de un perro agresivo, quien debe lidiar con el enjuiciamiento social de conservar a un perro que ha participado en episodios de ataques previos, dañando a otros individuos y en muchos casos teniendo que continuar la convivencia con el entorno de dicha víctima (Miller, 2023).
A pesar de toda la complejidad de los escenarios anteriormente descritos, no en todos los casos se termina desgastando el vínculo hasta su disrupción. Para intentar evitar dichos indeseados desenlaces, deberemos trabajar en la prevención de episodios de estas características, buscando apoyo en profesionales expertos en la materia como etólogos, psicólogos, entre otros.
Con la finalidad de enfocar los esfuerzos en la modulación de comportamientos agresivos por parte de los animales, es preciso buscar soporte etológico para dichos ejemplares, educar al entorno que rodea a los perros participantes en estos ataques, considerando el requerimiento de apoyo emocional para los tutores de animales que ya se han visto involucrados en episodios de este tipo, potenciando el que puedan sobrellevar de mejor manera contextos de alta demanda emocional asociado a esta problemática.
Finalmente, es importante reflexionar acerca de las numerosas aristas antrozoológicas existentes al momento de analizar este tipo de incidentes. Esto para lograr dar respuesta a las múltiples preguntas que nos permitan aportar en el mejoramiento de la calidad de vida tanto de personas, como de perros involucrados en estos complejos escenarios y propender al fortalecimiento del vínculo entre animales humanos y no humanos.
Referencias
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