Las herramientas no sienten

Últimamente hablamos sobre si los caballos de terapia, los que destinamos a mejorar la salud de las personas, son herramientas o compañeros de trabajo del terapeuta.La posición de esta Cátedra es clara al respecto.
Y seamos sinceros, catalogar a los caballos tampoco es el fin de los problemas en este ámbito de actuación, ni siquiera el fundamental. Las terapias que hacemos con ellos NO están reguladas en nuestro país.

Los caballos, los grandes olvidados

Que los tiempos están cambiando es evidente para cualquiera que escuche las noticias o haga una sencilla búsqueda en internet sobre el trato que se da a los animales. No es una cuestión que se circunscriba a nuestro país, es algo global. Está en la agenda europea y España no debe estar ajena. Más allá de leyes sobre transporte, identificación y registro, como afirma Yvonne Figueras Talarn(Abogada y presidenta de la Comisión para la Defensa de los Derechos de los Animales del Colegio de Abogados de Reus), los caballos son los grandes olvidados sobre todo en materia de legislación contra el maltrato animal, no digamos en el tema de las terapias.

Desde la Cátedra llevábamos tiempo preocupados por las diversas prácticas que llegan a nuestros oídos sobre las terapias con caballos. Vestidas con hermosas palabras sobre los beneficios de su monta en menores con discapacidad, su papel en la interacción con personas en vulnerabilidad social, autismo, bulliyng, cáncer, síndrome de Down, o incluso como alternativa deportiva o de ocio para personas con o sin discapacidad, se muestran terapias, intervenciones o actividades relacionadas con los caballos, algunas poco o nada respetuosas o saludables. Todas ellas muy loables, todas ellas en expansión. ¿Todas ellas respetando al caballo? Pero, ¿qué supone respetar al caballo?

Éstas y otras preguntas nos las hacemos las personas que pretendemos investigar, tratar, cuidar no solo a las personas que participan en estas actividades si no también, a todas aquellas relacionadas con el mundo del caballo. Con todas estas dudas y con muchas ganas para resolverlas decidimos organizar (junto a PicoAnimal, una de las entidades líderes en este campo de trabajo) un encuentro abierto, cuya nota de prensa podéis leer en “Sala de Prensa” con las ideas fundamentales.

¿Tenemos claro el concepto?

Las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA) son definidas por la International Associationof Human-Animal InteractionOrganizations (IAHAIO, 2018) como:

Un tipo de intervención estructurada y orientada hacia un objetivo que intencionalmente incluye o incorpora animales en el ámbito de la salud, de la educación y de los servicios humanos (como, por ejemplo, el trabajo social) con el propósito de obtener unos beneficios terapéuticos en los seres humanos… Las IAA incorporan equipos humano-animales dentro de servicios para humanos como la terapia asistida con animales (TAA), la educación asistida con animales (EAA), o bajo ciertas condiciones, las actividades asistidas con animales (AAA). También se incluye el coaching asistido con animales (CAA). Cada intervención debe ser desarrollada e implementada utilizando un enfoque interdisciplinar.

¿Cuánto tiempo más sin una regulación imprescindible?

De este modo, tenemos una definición aceptada internacionalmente, pero nos falta lo más importante, una regulación que sirva de marco de trabajo, pero sobre todo de protección a todos los protagonistas de estas interacciones, humanos y no humanos. Una regulación que comience por un registro de entidades que trabajan en este campo a nivel nacional, un marco legal que vele por el bienestar de los animales y una regulación de la formación de todos los profesionales implicados. Este vacío es origen de situaciones de malos tratos, de explotación animal y de engaños, en cuanto a resultados terapéuticos esperados. La mayoría de estos casos se producen por desconocimiento o por incomprensión de las necesidades del caballo como especie y como individuo.

Los profesionales que están en este campo son conocedores de ello, y por eso las Jornadas fueron un éxito de asistencia y participación y también lo fueron las Jornadas Internacionales en Barcelona dos meses después (organizadas por la Universidad de Barcelona y Proyecto Caballo), con la misma temática y preocupación. Es el momento de un cambio, es el momento de mejorar y es el momento de poner en valor a tantas personas que trabajan hoy en día, en presente, con rigor, con calidad y con respeto y amor a los animales.

Claves del cambio

Una de las claves para comprender que los animales no son herramientas de trabajo es asimilar que son seres vivos y como tales, tienen sus propias necesidades, sienten y sufren, deben ser consideradas como elementos activos de los programas. Sin reconocer, respetar y aprovechar sus características específicas como especie y como individuo, los resultados de la interacción no serán todo lo beneficiosos que deberían en un sentido bidireccional. Esto ya fue defendido como tal en 2011 por Genhrke.

Una de las conclusiones de las Jornadas fue la necesidad de realizar un trabajo interdisciplinar. La visión complementaria de todos los profesionales implicados dibujará un cuadro completo de la situación actual, pero, sobre todo, de cómo mejorarla. Esta interdisciplinariedad debe basarse en un único concepto de salud. Salud para todos. Bienestar para todos. Conocido internacionalmente como “OneHelath” “Onewelfare” Que en España la Medicina Veterinaria no esté incluida, como si lo está en otros países, como es el caso de Italia, dentro del Ministerio de Sanidad es algo que no ayuda.

Otra de las conclusiones es la necesidad de realizar estudios científicos que contribuyan a consolidar las bases de estas interacciones entre las que se incluya no solo los efectos sobre las personas sino también sobre los caballos. Un estudio muy interesante sobre esta cuestión es el elaborado por Marta De Santis y su equipo en 2017 y que podéis leer en el siguiente enlace: Equine Assisted Interventions (EAIs): Methodological Considerations for Stress Assessment in Horses. Estos investigadores afirman que para evaluar y mejorar el bienestar de los caballos involucrados, es necesario evidenciar la relación entre las respuestas fisiológicas, conductuales y los factores ambientales. Se debe tener en cuenta las condiciones de vida de los animales, el estilo de entrenamiento y el equipo utilizado, el estilo de conducción y el tipo de trabajo realizado.

Además, una cuestión importante es que los estudios futuros deberían considerar cuidadosamente la posibilidad de que la ausencia de comportamiento conflictivo en caballos y su cumplimento con las solicitudes del entrenador/guía/jinete no siempre son un indicativo de un buen bienestar, sino que puede deberse a un estado apático (similar a la depresión, estado relacionado con la indefensión aprendida).

Para concluir,debemos asumir que es imprescindible tener en cuenta la perspectiva del animal si queremos mejorar los programas terapéuticos. Para mejorar la convivencia global, es necesario eliminar el sesgo antropocéntrico en nuestras relaciones, incluido en el lenguaje cotidiano y en el científico. Así lo pudimos aprender de la mano de  Astrid Guillaume profesora de la Universidad de París-Sorbona que clausuró nuestras jornadas hablándonos de la importancia de comprender que los animales tienen “sintiencia” (sentiant en francés o sentientem en latín) definido como:

Todo lo relacionado con el razonamiento, las emociones, las habilidades cognitivas, los comportamientos, las relaciones de los animales con los demás (empatía y ayuda mutua entre especies, generosidad, amor, alegría, trauma, estrés, estrategia, etc.), experiencias subjetivas, autoconciencia y otros. A. Guillaume

Por: Nuria Máximo-Bocanegra